Navidad de Dalí

Navidad de Dalí

 ¿Cómo nos afecta la navidad? ¿Es para todos un motivo de celebración? ¿ No te gusta la Navidad? te damos 7 claves para afrontar la navidad si eres de los que espera impaciente  que termine.

A pocos días de la Navidad, ya con toda la parafernalia en las calles y los itinerarios festivos, esperando dar el pistoletazo de salida , en contra de lo de lo que debería ser, más de una persona espera pacientemente y casi con agonía unas fiestas que ponen a prueba su salud mental.

La navidad ensalza más que ninguna otra fiesta la familia,  y por ello puede convertirse en un verdadero suplicio para muchos. Una pérdida reciente de un ser querido, un conflicto abierto entre familiares, las reuniones que obligan a compartir y soportar a hermanos o cuñadas, un divorcio, sobre todo si es el primer año, o simplemente tener que pasar más tiempo del que queremos con la pareja,   pueden precipitar una cascada de síntomas nada deseables: ansiedad, irritabilidad, tristeza, angustia, ira, estrés… por no hablar de aquellas personas que ya tienen un trastorno o alteración psicológica en cuyo caso, pueden exacerbarse.

Así que no es un mágica para todos, es para algunos, un momento que dura casi 2 meses, entre preparativos y fiestas que casi agota psicológicamente  a muchos. Es una expectativa catastrófica que se hará o no realidad, pero de la que en cualquier caso creen no poder escapar…  Pues bien, no se trata de escapar sino de afrontarla.

A continuación te ofrecemos una forma distinta de plantear estas fiestas:

  1. La actitud con que afrontas cada situación determina en gran medida cómo te sientes y te enfoca a sufrir y soportar o a afrontar y disfrutar. NO ANTICIPES situaciones catastróficas. BUSCA LOS ASPECTOS POSITIVOS, si te resulta complicado o no sabes por donde empezar te recomiendo que leas este artículo Pensamientos Automáticos Negativos: PAN
  2. Organizar tu tiempo, qué y con quién: te ayudará a prepararte para las circunstancias y gestionarlas adecuadamente. Puede que eches en falta a alguien, o que no te apetezca encontrarte con “otro alguien”, prepararte para las sensaciones que muy probablemente despierten en la reunión familiar, hará que sea un momento más llevadero e incluso te permita definir cómo comportarte ante una situación dolorosa, una crítica que prevemos que llegará, o la incómoda situación que se produce todos los años con el mismo familiar.
  3. Haz lo que quieres hacer: No te obligues a realizar visitas, acudir a reuniones o estar con personas que te hacen sentir mal. No tienes por qué aguantarlo todo.
  4. Negocia: a veces el sentido de compromiso con la pareja, por ejemplo, obliga a estar en situaciones familiares que no gustan. Dile a tu pareja cómo y porqué te incomoda, hazle saber que es un gesto que haces porque valoras su necesidad. Puedes negociar a cambio algo que a ti te apetezca, de modo que le dé un aliciente a tu cesión. . Utiliza la técnica del ESP  ( ESP técnica de asertividad) es una forma sencilla de afrontar una situación de este tipo.
  5. Si has decidido acudir: si decides acompañar a la pareja, procura disfrutar  en la medida de lo posible, no vayas para pasarlo mal y hacérselo ver a la otra parte, el resultado será malo por partida doble. Ve preparado y no para la guerra, más bien para asumir la circunstancia y al 100% la responsabilidad de tus emociones, no es lo que las otras personas hagan, lo que tu hermana, cuñado o suegra diga, sino la relevancia que tú le das.
  6. ¡No te empeñes en comerte la naranja borde!: en mi tierra, tierra de huerta, llamamos naranjos bordes a los naranjos amargos. Son naranjos pero su fruto es amargo y difícil de digerir. Pues bien algunas personas tienen familiares, una madre, un hermano, o una amiga… que son como los naranjos bordes: tienen el título de amigo, de madre o de pareja, pero cuando intentas relacionarte y reclamar las funciones que de ellos se esperan, entonces sufrimos la carencia, porque esperamos algo de personas que habitualmente nos son dañinas, deseamos que sean de una determinada forma, que nos quieran de una determinada forma… que nunca llega y sin embargo nos empeñamos, ponemos todo nuestro esfuerzo y una otra vez, nos indigestamos. ¡No te empeñes! Mantén las distancias y asume quienes son y hasta donde te pueden dar.
  7. Cuando la familia se ha dividido: una separación obliga a situaciones que no siempre serán lo que deseamos y que el primer año son especialmente difíciles. Bien, con esto ya contabas. Organizalo con tiempo, negocia con tu expareja, con la prioridad de que los niños estén bien, hazlo fácil y divertido para ellos, si tú lo llevas bien para ellos será más sencillo. Y cuídate, no dejes de estar con la familia, con los amigos, deja que echen una mano, y grita pidiendo ayuda sin es necesario. A veces, creemos que es mejor llevarlo a solas, nunca suele ser así.

Aprovecha, por mucho que no te gusten las navidades te dan la oportunidad de tener tiempo, días festivos para regalarte actividades, para quedar con quien te apetezca, para quedarte en casa y descansar…

Cómo decíamos al principio, por difícil que sea la situación, por mucho que no guste, gran parte de lo que vivamos tendrá mucho que ver con nuestra actitud, que no cambiará la situación, pero sí la haremos más llevadera.

Tomar las circunstancias como un evento pasajero del que voy a tratar de sacar lo mejor es la mejor opción.

Si no encuentras el modo, si tienes dificultades y quieres aprender puedes contar con nosotros,

UP! Psicología & Coaching, psicólogos en Murcia.

 

Cristina Carmona