Hablar en público

Estancado, estancado y frustrado. Estas fueron las primeras palabras cuando pregunté por qué quería hacer el programa para hablar en público. Estaba un poco nervioso y malhumorado. Lo que realmente le molestaba era el hecho de pensar que un hombre como él, con su trayectoria profesional se encontrase en aquellas circunstancias, no había sido capaz hasta el momento de hablar en público.

En los últimos meses le habían insinuado en varias ocasiones la conveniencia de que fuera él quien hiciese la presentación del nuevo proyecto, al fin y al cabo era idea suya y era él quien había liderado el equipo, pero siempre salía por la tangente haciendo alusiones a las distintas áreas y la necesidad de hacer una presentación con todo su equipo.

La realidad era que la sola idea de hablar frente a personas que  consideraba grandes profesionales, todos ellos reunidos allí para observarle le producía sudores. Una simple presentación de 1 min, para introducir a los demás, ya era más que suficiente para él y era lo único que se sentía capaz de afrontar.

Pero esta vez la insistencia de su superior empezaba a dejarle sin opciones ni excusas. Y por fin pensó que era hora de hacerle frente a algo que sabía que estaba frenando sus posibilidades de ascenso, y que en el mejor de los casos le hacía sentirse incómodo, le llevaba a evitar situaciones donde posicionarse como un buen profesional y demostrar desde otra perspectiva sus habilidades. Era algo que en el fondo envidiaba en otros, el simplemente hecho de hablar públicamente sin temor a quedar mal, realizar una intervención en radio sin que se le secase la boca o con el miedo a perder el hilo de la conversación, hablar frente a una audiencia sin la sensación de que en cualquier momento se quedase en blanco e hiciese el ridículo, o simplemente que los demás adivinasen sus nervios… Pero ahora había decidido que ya no sería su asignatura pendiente nunca más.

Por eso estaba allí frente a mí y por eso trabajamos juntos durante tres meses, para conseguir su objetivo final: comunicar y disfrutar comunicando frente a su público.

Esta situación es bastante habitual, personas que tienen serias dificultades para afrontar las tareas de su puesto de trabajo, que no ascienden o sencillamente lo pasan mal y van acumulando estrés y frustración. En algunos casos acuden a cursos y programas en los que aprenden alguna técnica, que en muchas ocasiones no es suficiente.

Normalmente es necesario trabajar la ansiedad anticipatoria o los pensamientos negativos relacionados con algún evento del que no se salió bien parado. Para llegar a ser un buen comunicador hay que verse como tal, hay que conocer los entresijos técnicos y practicarlos, observarse, analizarse. Conocer los puntos fuertes y débiles de cada uno y encontrar el tipo de discurso, posición, presentación con la que nos sentimos cómodos, así como las técnicas que nos permitan afrontar las situaciones imprevistas y por último, practicar. Pero de cualquier manera, la práctica en estos casos es mucho más eficiente si utilizamos grabaciones guiadas, si la persona puede verse a sí misma haciendo un buen trabajo. Y por último enfrentándose a un público real, que servirá de práctica antes de enfrentarse a su gran día. Así cualquier persona puede comprobar sus avances antes de que llegue el momento de su exposición, del congreso, o la reunión de la junta.

Saber hablar en público es una condición necesaria en muchos puestos de trabajo, y un valor añadido en otros, además brinda la oportunidad de poner en común aquello que conocemos e intervenir desde una perspectiva muy enriquecedora.

Hablar en público es una habilidad que parte de una capacidad que todos tenemos; la comunicación, por lo que cualquiera con voluntad que puede aprender a hacerlo bien.

Aprende a ser un buen comunicador,

¡Aprende a disfrutar comunicando!

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Misión UP! Hablar en público, programa presencial y por skype

Cristina Carmona Botía