“El uso y abuso de las redes sociales genera indiferencia al entorno social, aislamiento y depresión en niños y jóvenes”.                                                              

Edgar Landeros Galicia

jimmypons, tomada de Flickr

jimmypons

Cada vez es más común que los menores desatiendan la interacción con sus semejantes y con la familia, convirtiéndose en personas solitarias y carentes de empatía ¿debemos alarmarnos?

Pues sí,  y ya hay datos:  Reurters nos dice el tiempo que los adolescentes pasan conectados a las redes sociales incrementa el riesgo de que fumen, beban alcohol y consuman drogas, según indica un sondeo nacional sobre actitudes relacionadas con el abuso de sustancias, efectuado en Estados Unidos.

¿Podemos quedarnos sentados a ver qué pasa en el futuro?

Frente a los beneficios de las redes y sus posibilidades hallamos un mundo oscuro y peligroso que acecha esperando encontrar algún niño o adolescente al que engullir y transformar marcando su personalidad, su salud y su vida entera en algunos casos.

Los padres tenemos mucho que hacer y qué decir, ¿por dónde empezamos?

1.        Empecemos por aprender a diferenciar entre:

–          Mal Uso: cuando se utiliza a horas inapropiadas, con fines o con acceso a contenidos inadecuados a la edad del usuario, cuando se interactúa de forma o con personas que pueden generar riesgos para el menor…

–          Abuso: se da cuando el menor o usuario pasa más horas de las aceptables en las redes y gestiona a través de ellas más de su vida de lo que sería recomendable.

–          Adicción: cuando el usuario o menor siente la necesidad irrefrenable de estar conectado a las redes y su desconexión genera un estado de ansiedad patológico, el menor se aísla, no interactúa con otros a nivel personal, se vuelve irascible y agresivo, no duerme bien, no come bien, baja su expediente académico… su vida normal cambia y se centra en el uso exclusivo de las redes sociales.

Edgar Landeros Galicia, médico especialista en paidopsiquiatría, dijo que “de cada 10 menores atendidos en consulta privada, siete presentan alteraciones en su conducta habitual por permanecer demasiadas horas frente a un monitor interactuando con personas virtuales a través del Facebook, Twitter…”

El principal factor detectado entre estos chicos es el aislamiento, no tienen intenciones de salir, hacer ejercicio o efectuar la mínima actividad al aire libre, sólo de atender mensajes y publicaciones en la redes.

Se ha constatado que la depresión que se diagnostica en consulta no sólo es originada por el aislamiento que conlleva la adicción a las redes sociales, además pueden ser presa del “bullying cibernético” o “ciberbullying”.

Sabemos que las redes son un medio estupendo para ocultar nuestra identidad y para transformarl,a por lo que es el medio ideal para que el agresor dañe en el nivel y modo deseado a sus víctimas, se oculta bajo una identidad falsa con un perfil que no es real y tiende a ser más letal cuando de hacer daño se trata. Aunque igualmente, los conocidos podrán ejercer mayor presión y abuso, no nos confiemos.

2.       Debemos conocer los signos de alarma para responder cuanto antes: un menor está en riesgo de padecer adicción y/o problemas de ciber- acoso cuando:

–          pierde la capacidad de sueño

–          no come

–          bajan de calificaciones

–          corta los canales de comunicación con los padres y otros miembros de la familia o amigos

–          se irrita si no está conectado a las redes

–          ha limitado el acceso a sus cuentas y no es posible averiguar cómo o con quién interactúa

–          deja de hacer deporte

–          deja de salir con los amigos

–          está aislado

–          se pone violento si se intenta restringir el uso de las redes

–          su carácter y su rutina están cambiando

Cuando nos encontramos con estos signos el problema ya está instaurado y probablemente debamos pedir ayuda a un psicólogo para abordar la situación, ¿

qué podemos hacer para prevenir?, que no nos encontremos en esta situación no implica que estemos libres de peligro, hay que tomar medidas.

Aquí tienes siete puntos para evitar que tu hijo sea un adicto a las redes sociales o que tenga problemas derivados de éstas:

–          Restringe el tiempo de uso de tecnologías,

–           No dejes ninguna red a su libre albedrío: bajo supervisión y controles parentales

–          Destina más tiempo de calidad en convivencia con tus hijos,

–          Fomenta las actividades deportivas

–          Fomenta el ocio con amigos

–          Conoce las redes y grupos en los que tus hijos se relacionan

–          Consulta con especialistas en caso necesario

No dejes que el desconocimiento te aísle y ellos no se aislarán

¿Y tú, sabes con quién sale tu hijo por las redes?