“Después de todo el empeño que había puesto en llegar allí no estaba dispuesto a rendirse. Jamás perdió su objetivo de vista, por mucho que cambiase su situación sabía que el premio no era más que un aliciente para seguir esforzándose, para algo mucho más grande.

Así, un día tras otro, se levantaba con una sonrisa, a pesar de sus limitaciones, agradecía las atenciones que los demás le brindaban y confiaba en su ayuda, se dejaba querer y poco a poco aprendía a quererlos y mostrarles su afecto.

Hasta que un día, tras meses de ejercicios y sudores consiguió ponerse en pié: consiguió alzarse y mantener su equilibrio, su cuerpo se lleno de orgullo y satisfacción , una gran sonrisa enmarcaba su rostro y le temblaban las manos de emoción, empezó a reír a carcajadas se sentía capaz de cualquier cosa, tanto que se lanzó a la carrera, cayendo de bruces por la falta de práctica en el caminar.

Pero no lloró, ni tubo miedo, ni se asustó. Allí tirado en el suelo, levantó la mirada y de nuevo sonrió, sabía que nadie ya podría hacerlo retroceder, por fin se había puesto en pie ¡por fin mantenía el equilibrio de su pesado cuerpo!

Así que se levantó, lentamente con emoción contenida y… de nuevo lo consiguió.

Ahora sólo le quedaba… seguir adelante. Con la ayuda de papá y mamá, pensó el pequeño de un año, pero sobretodo con  instinto y  voluntad”

Salvador+Dali+-+Baby+Map+of+the+World+1939+ (1)

Así todos lo conseguimos.

Por eso confío en ti, por ese  niño que fuiste alguna vez y no se dejó embaucar por el miedo,

por ese niño que siempre vio objetivos y no dudó en conseguirlos,

porque entonces no te rendiste cuando caíste,

Por que todos nacemos con una voluntad infinita que nos permite hablar, querer, caminar, disfrutar, aprender…

No dejes que nada te pare, encuentra tu niño interior,

el que solo ve objetivos y metas a las que llegar.

 

¿Aún crees que no puedes?

 

Cristina Carmona Botía,

UP! Psicología & Coaching, Psicologos en Murcia