La procrastinación es un trastorno frecuente, a veces ligado a otra alteración de personalidad, otras veces persiste por sí sólo sin que se den otras alteraciones concomitantes de importancia. Procrastinar consiste en la demora de aquellas tareas o actividades que una persona se marca de forma recurrente, se siente incapaz de realizar en el momento adecuado aquellas tareas que se le demandan. Es lo contrario al “carpe díem” (aprovecha el momento). Estas personas tienen excusas para todo y se permiten dejar de hacer constantemente aquello que deberían. La retahíla de justificaciones les sirve tanto a nivel personal, para sí mismos, como para los demás.

El problema es que generan un gran malestar que abarca tanto al propio individuo que la padece como a los que le rodean. Pueden retrasar desde una llamada de teléfono o informe laboral hasta una visita importante al médico, o la inscripción en el paro aun cuando se arriesgue a perder una prestación económica. A menudo la importancia de las tareas y las consecuencias negativas de su incumplimiento pasan inadvertidas o las minimizan, relativizan en todo momento el problema, llegando a producir consecuencias nefastas en su ámbito laboral, social y/o personal.

By sxc.hu

Para mejorar suelen necesitar la ayuda de un profesional que les guíe y les oriente en un proceso que implica retomar las riendas de su vida y enfrentarse al día a día de una forma activa. El afrontamiento del problema conlleva a su vez la mejora del autoconcepto y la autoestima del sujeto así como su eficiencia en todos los ámbitos de su vida.

¿Cómo se puede abordar esta situación sin que la meta esté tan lejos que nuestro objetivo se nos pierda por el camino?

  1. Organización: Por supuesto, no podemos perder el tiempo “estudiando la manera de empezar a estudiar”, es decir, las tareas reflexivas deben limitarse a unos pocos minutos que nos sirvan para plantear las tareas a realizar
  2. La lista de tareas ha de crearse en base lo que es importante y urgente y debo cumplir en un plazo y lo que me gustaría hacer, si me da tiempo. De modo que me limitaré en principio al primer grupo.
  3. “El movimiento se demuestra andando”: actuar, sin más. Comprender que hay determinadas cosas que han de hacerse aun cuando sean desagradables o aburridas y que deben hacerse cuanto antes, conlleva actuar de inmediato y genera una sensación de satisfacción y responsabilidad en el individuo. Realizar la tarea es lo importante, ante todo este es el objetivo.
  4. Aunque creas que te da tiempo ¡No es verdad! Los minutos no pueden estirarse, si tenías claro las tareas para el día y los tiempos que te llevarían, no es posible que realices otras tareas entre medias y salgas bien parado. Renuncia. Haz un esfuerzo y deja esa actividad para otro día, si no estaba en la lista es que no es lo suficientemente relevante, no debes hacerla hoy. No te arrepentirás.
  5. ¡Premiáte! Hazte un regalo cuando cumplas con tus objetivos.
  6. Repasa cada día la lista de tareas que has cumplido, incluso lleva un diario, escríbelo en él y analiza cuales son los beneficios de tu nueva organización.

Cuando la persona actúa y toma las riendas de su tiempo y actividades inevitablemente esto se convierte en un premio por sí sólo. La satisfacción de ser responsable de sí mismo supera a las sensaciones desagradables y éstas ganan terreno en nuestro día a día. Aunque la dificultad está, lo cierto es que podemos llegar a crear un nuevo hábito de comportamiento que nos haga sentir y ser mejores.