Hipocondría: trastorno somatoforme por el que la persona presenta síntomas físicos que sugieren una alteración física, en la que no existe hallazgo orgánico demostrable o pruebas que confirmen trastorno orgánico pero sí, se dan pruebas positivas que confirman que los síntomas están ligados a factores psicológicos. Se caracteriza por la preocupación infundada entorno a las condiciones de salud, la creencia del sujeto de que está enfermo persiste a pesar de las pruebas diagnósticas realizadas y de las explicaciones del buen estado de salud que expone el médico.

Hace años que desde diversos colectivos y organismos (psicólogos, médicos, OMS…) se advierte de la necesidad de detectar, diagnosticar, y tratar adecuadamente a este tipo de paciente. Suponen un coste elevado en tiempo y en recursos, un gasto económico y un problema que queda sin abordar para el paciente, cronificando así su situación,

La hipocondría es un trastorno que genera un alto grado de ansiedad, además de un daño físico para el paciente, ya que su creencia de enfermedad le lleva constantemente a la evaluación médica y a la exposición a técnicas invasivas en muchos casos.

El miedo  a tener una enfermedad grave lleva al sujeto a un chequeo constante de su estado físico, cualquier signo inusual, cualquier cambio mínimo es identificado como un síntoma de enfermedad grave que debe ver rápidamente un especialista. Faltan a su trabajo, viven angustiados y dejan a un lado su vida por la creencia de enfermedad. Así a conducta habitual de un hipocondriaco es la siguiente:

–          preocupación por la salud

–          insuficiente patología orgánica que justifique las preocupaciones expresadas

–          atención selectiva a los cambios o características personales

–          interpretación negativa, catastrofista y errónea de signos y síntomas corporales

–          atención selectiva y desconfiada de la información médica y no médica (a pesar de que esta vaya acompañada de pruebas médicas fehacientes)

–          búsqueda persistente de explicaciones, comprobación del estado corporal  e información

–          rasgos de personalidad compulsiva

–          estado de ánimo decaído

–          conducta habitual de “doctor shopping”; el paciente acude constantemente al médico solicitando y visitando a numerosos especialistas, hasta conseguir que uno de ellos le dé un diagnóstico a su dolencia

–          deterioro del funcionamiento social, laboral familiar… debido a su creencia de enfermedad, a sus ausencias por visitas al médico, a las contrariedades que presentan que los demás le refuten su estado

Cuando estas personas pasan inadvertidas para el sistema sanitario o a pesar de su detección no son tratadas adecuadamente, el mismo sistema de salud puede actuar como reforzador del trastorno, por lo que es preciso que los profesionales sanitarios en atención primaria estén atentos a este tipo de alteración.

Las caudas de la hipocondría pueden ser múltiples y diversas según la persona y la teoría de la que se parta, así encontramos;

–          la hipocondría como forma de elaborar un conflicto psicológico

–          hipocondría como medio para obtener los beneficios derivados del rol de enfermo

–          como manifestación de una alteración a nivel perceptivo o cognitivo.

La experiencia cercana de enfermedad grave (un familiar, amigo, o del propio sujeto) puede ser el elemento desencadenante de la hipocondría.

Para tratar este tipo de alteración es necesaria la intervención terapéutica multidisciplinar, el objetivo es eliminar la conducta de doctor shopping, trabajar al mismo tiempo las ideas irracionales, restricción de visitas médicas injustificadas, la revisión farmacológica del paciente que  elimine aquellos medicamentos que no sean adecuados y controle niveles elevados de ansiedad. Generar confianza en el paciente y en los diagnósticos médicos, así como generar la autoestima y seguridad necesarias que le permitan disfrutar de su salud y su vida.