Hablamos en el post anterior de las dificultades para defenderse y ejercer los propios derechos que tienen algunas personas. Ante un ataque externo nos sentimos incapaces e indefensos; normalmente a esta posición subyacen distintas causas:

–   miedo a perder una parte de lo que nos aporta la otra persona: su cariño, su atención, la relación social…

–   miedo a ser valorado negativamente

–   culpabilidad por hacer sentir mal a la otra persona, y en definitiva que no se sienta bien con nosotros

–   miedo a perder a la otra persona

Además puede ocurrir que:

–    aun conociendo la forma y las palabras adecuadas de abordar la situación me siento incapaz de defenderme, pensamientos automáticos negativos relacionados con las causas arriba expuestas me impiden expresarme.

–   carezco de las habilidades y estrategias que me permitan enfrentarme a situaciones de conflicto de forma eficiente.

Lucha contra lo enigmático, ARSHILE GORKY

En ambos casos el resultado el mismo, me siento realmente mal, me siento frustrado porque no soy capaz de capear una situación de conflicto o un ataque de forma satisfactoria, defendiéndome. Por eso aquí exponemos a continuación algunas estrategias para lidiar con distintas situaciones, presta atención:

  1. Entiendo, sin embargo, te propongo: está fórmula siempre es válida y realmente eficiente, puesto que deja ver a la otra persona que no somos ajenos a su causa (al empezar diciéndole que la entiendes), nos permite exponer con claridad la situación y cómo nos afecta (cuando planteamos el “pero” o “sin embargo”) y por último, deja claro cuál es nuestra posición ante los hechos, las posibles alternativas al conflicto o las consecuencias del mantenimiento de la situación o repetición de una conducta similar por parte del otro, que queda patente con el “te propongo”. Puedes informarte mejor y ver ejemplos en el siguiente enlace: http://up-psicologia.com/blog/2012/coaching/entiendo-sin-embargo%E2%80%A6-te-propongo2/
  2. La retirada de atención: muy agresiva pero muy eficiente cuando se trata de una conducta persistente que nos está haciendo daño. En este caso sólo hay una máxima a seguir: no cedas. Cuando se trata de alguien que constantemente se burla de nosotros y las demás estrategias no dan resultado, lo mejor es negarle nuestra atención y nuestra presencia si es necesario, esto implica que no debemos caer en la tentación de creer que todo ha pasado, sólo porque ha pasado el tiempo y ya no recordamos lo fastidiosa que era esa persona.
  3. Ojo: a veces la mejor estrategia es romper los lazos con esa persona. Alejarnos de las personas que son dañinas. Si cada vez que te encuentras con esa amiga o colega terminas arrepintiéndote es que estás eligiendo mal tus compañías. Si es imposible porque se trata de un tema laboral o familiar ineludible recuerda;
  4. 4.    Ya sabes cómo es esa persona, no es un ataque personal, sino un problema de otra índole que puede que te salpique, prepárate para la retahíla, pero no dejes que te afecte, recuerda que la ofensa sólo se producirá si tú te identificas con lo que te diga. Mantente seguro, cree en ti.
  5. 5.    Di No; esta palabra de una sílaba te sacará de más de un embolado y hará que te sientas en paz contigo cuando se trate de situaciones en las que no quieres participar. Empieza por dar largas si no te sientes capaz de negarte inicialmente, di que lo pensarás, que no lo ves claro… tómate tu tiempo para elaborar una negativa con la que te sientas seguro con la fórmula “entiendo, sin embargo, te propongo”. De este modo podrás practicar tu estrategia, ensayarla escrita y frente al espejo es un buen método.
  6. Céntrate en tu discurso, no pierdas el objetivo de lo que quieres decir y lo que quieres o no hacer. Es probable que tu interlocutor intente presionarte, buscarte las cosquillas, chantajearte o simplemente hagan acto de presencia todos los pensamientos automáticos negativos, catastrofistas y desproporcionados que están tan arraigados en ti. Bien, no desesperes, respira y vuelve a tu discurso, eres dueño de tus circunstancias, en la medida en que te permites centrarte en los hechos y en los objetivos. Todo se consigue con práctica.
  7. Decir lo que quieres decir, de la forma adecuada y en el momento adecuado, este será tu objetivo.
  8. Una de las claves está en conocerse y valorarse, de modo que los ataques de los demás se reduzcan o no tengan efecto sobre ti. Haz un ejercicio de autoanálisis, identifica que aspectos de ti son los que no te gustan y por qué.
  9. Aprende a gestionar el chantaje y la presión de grupo(http://up-psicologia.com/blog/2012/ansiedad/chantaje-emocional-2/)
  10. Disfruta siendo quien eres, no te recrimines constantemente y empieza a buscar tus aspectos positivos, acéptalos y tenlos presente.

Son muchos aspectos a tener en cuenta, al principio puede resultar complicado y hasta forzado, pero la práctica consigue que se haga de forma automática y que finalmente resulte natural, una conducta más en nuestro repertorio comportamental y emocional.

Toma las riendas ¿Estás preparado para ser fuerte?